lunes, 29 de noviembre de 2010

Entrevista a Javier Echevarría

Entrevista a Javier Echevarría
Por: Raúl Olivares

Javier Jesús Echevarría Escribens. Reconocido actor, psicólogo y jefe de su propia empresa de consultoría. Ha trabajado en más de una veintena de obras por veinte años como actor, director, narrador y conductor de televisión, tanto en obras teatrales como programas televisivos. Es psicólogo egresado la Pontificia Universidad Católica del Perú; actualmente está terminando una maestría en terapias por medio del arte. Su empresa, Javier Echevarría Consultores, ofrece servicios psicológicos, educativos y coaching tanto para personas y familias como instituciones educativas y empresas mediante la creación de talleres y programas de capacitación. Su última obra teatral, Kafka y la Muñeca Viajera, donde interpretó al protagonista, se estrenó el 7 de octubre en el Centro Cultural El Olivar. En ella, se narra la historia del escritor y su peculiar encuentro con una pequeña niña en el parque Steglitz en Berlín de 1922, un año antes de su muerte.

Raúl: Entrevista a Javier Echevarría. Día: 13 de noviembre del 2010. Locación: Starbucks del Óvalo Monitor Huáscar. Buenas tardes… ¡Don Javier Echevarría Escribens!

Javier: Ja, ja, ja. Hola, Raúl.

R: Comenzaremos con una pregunta básica. ¿Cuál fue tu primer papel como actor profesional?

J: Hice de Hepatitis en la obra de teatro ‘Dios’ de Woody Allen en setiembre del año 90. Hace 20 años.

R: Hace 20 años…

J: Había hecho obras anteriores pero eran a nivel universitario o colegial. Ésta fue la primera obra que el público pagó.

R: ¿Y eso fue lo que te dio tu puntapié a la actuación?

J: No. No. Terminé eso y Roberto Ángeles me llamó para su taller de formación profesional e hicimos ‘Romeo y Julieta’ y creo que eso fue el puntapié. O sea, ‘Dios’ me hizo entrar al taller de Roberto y el taller de Roberto fue el inicio.

R: ¿A quién interpretaste en la obra Romeo y Julieta?

J: De Romeo. Cuando era joven…

R: No hay problema. Sigues siendo joven.

J: Bueno. Ya no puedo hacer de Romeo. ¡Ahora sí estoy bien para hacer del papá de Romeo!

R: Entre actor de televisión, de películas o de teatro, ¿qué prefieres tú por encima de todo?

J: Ehh… Depende mucho. O sea, el teatro me gusta bastante. Pero depende mucho del papel, de la tranquilidad. En la televisión el problema es que es muy rápida, demora a veces mucho tiempo y es un poco más pesado. Y cine he hecho poco, pero me encantaría.

R: Peruano, ¿no? Cine peruano.

J: Claro. Lo que pasa es que en el cine es lo más difícil porque ahí son tan pocas las películas y los castings son tan exactos que hasta ahora no he tenido mucha oportunidad.

R: Respecto a tu empresa de consultoría. ¿En qué momento te decidiste a hacerla? ¿Qué te motivó?

J: Cuando regresé de Colombia, porque yo me fui a Colombia para hacer el protagónico de una telenovela y me aburrí. Y ahí cuando regresé me dije que quiero trabajar más como psicólogo y formé mi empresa. Me fui a protagonizar una novela en Colombia para darme cuenta que era más psicólogo.

R: Y en relación a la obra, ¿cómo fue el proceso de personificar a Kafka? Porque se trata de una versión poco conocida. Son sus últimos años de vida; el pobre estaba muriendo de tuberculosis. ¿Cómo fue el proceso de personificarlo?

J: Para mí fue bien difícil porque Kafka es bien diferente a mí. En todo sentido. O sea, yo soy introvertido pero este pata es mucho más. Todo restringido, atormentado. Yo trato de llevar la vida más ligera. Y no sabía bien qué hacer y además que todo el mundo tiene una imagen de Kafka muy específica. Y al principio comencé a informarme, comencé a releer cosas de Kafka hasta que en un momento yo dije “¡ya basta! Voy a concentrarme en la obra y haré la versión de Kafka que está en la obra y ahí no más.” Comenzamos a investigar en la obra, pero en un momento dado me di cuenta que eso me asustaba más, porque sientes que el personaje es demasiado grande y yo no estoy interpretando a Kafka. Estoy interpretando al Kafka de esa obra, que se encuentra en esa situación determinada. Entonces, al final ya me concentré en la obra.

R: ¿Improvisaste, le aportaste algo?

J: Sí, le agregamos muchas cosas. Fue un trabajo de creación creativa. Muy bonito. Patricia Pereyra nos dio esa posibilidad y le metimos muchas cosas.

R: ¿Qué mensaje rescataste de la obra? Porque era una obra tan compleja donde había tantos mensajes.

J: Si, pues… No sé. A mi me gusta este asunto de… yo estoy convencido de que toda ayuda es una autoayuda. Y cuando tú intentas dar la mano a alguien, terminas beneficiándote tú. Siempre creo que cuando uno le da la mano a alguien es un beneficio personal y creo que Kafka en sus últimos días lo descubrió. Creo que vio otro aspecto de la vida. Me da esa impresión. Un proceso de alquimia o de transformación.

R: ¿Sentiste que le faltó algo a la obra? ¿Tuvieron dificultad en algún punto?

J: Yo la hubiera hecho más adulta y le hubiera explorado más su lado oscuro, porque finalmente hay una situación de un límite complejo en esta obra que no se exploró del todo. Digamos, si una niña de diez años con un hombre de cuarenta, nadie lo va aplaudir, porque siempre piensas en las malas intenciones. Kafka no las tuvo pero creo hubiera sido interesante tocar ese límite para que el público este nervioso, sabiendo que va a ocurrir. Y que finalmente no ocurra nada, pero que haya un límite más cuestionable.

R: ¿Qué técnica de actuación sueles emplear en tus trabajos? Especialmente, ¿qué técnica has empleado en esta última?

J: Mira, yo pienso que cada trabajo te impone su técnica y cada uno tiene que adaptarse. Los actores que tienen una técnica y que la imponen al personaje y a la obra, me perece que a veces hay una cosa un poco rígida. Esta vez la forma como trabajó Patricia fue con mucho arte. Hicimos muchas cosas: pintamos, creamos cuentos. Pero esta vez, el trabajo ha sido desde el punto de vista físico, de poder encontrar la fisicalidad de Kafka. La cosa restringida. Muchos ensayos lo hice metido en una caja casi de cuerpo entero que me llegaba hasta la pelvis. Caminaba así… y hablaba con la gente metido en una caja y me daba la sensación de encierro.

R: Para todas las obras que te ofrecen, ¿tú tienes algún criterio de selección para participar?

J: Sí, tengo varios criterios. Por ejemplo en este momento de mi vida, no me interesa tener una carrera de actor. ‘Carrera’ en el sentido de tener metas, objetivos. Mis metas y objetivos y mi carrera están en la psicología y en la conducción. La actuación solamente me guió por el placer, porque me provoca. No pensando que eso me vaya a traer algo. Entonces, a veces mi criterio puede ser la obra, el personaje, el director, el teatro, el grupo de gente. A veces puede ser el nivel de producción. Pueden ser muchas variables. En este caso, fue la obra porque la obra me gustaba y yo sabía que era un teatro pequeño y no muy conocido. Sabía que había un nivel de riesgo pero no me importó porque la obra me provocaba y era el reto.

R: ¿Habías leído anteriormente la obra?

J: No. No conocía nada.

R: Profundizando un poco más en lo que es ser artista… Todos saben que no es fácil ser artista, y menos un artista exitoso. ¿Qué obstáculos tiene que superar el futuro actor o artista hoy en día?

J: Siempre hay un obstáculo. El artista se define justamente por como afronta los obstáculos. Porque el arte puede ser parte de tu vida como un hobby. Si tú quieres dedicarte profesionalmente, es una decisión muy personal donde te vas a enfrentar con muchas cosas. Es bien difícil porque si solamente vives de la actuación, corres el peligro de aceptar una serie de trabajos que no te gustan sólo por sobrevivir;  y si es un hobby, corres el peligro de no dedicarle el suficiente tiempo a la profesión. Es un límite difícil, ¿no? Ahora, actores que solamente vivan de la actuación es bien complicado. Tiene que ser flexible, porque puedes vivir de muchas cosas relacionadas con la actuación. Un actor, por lo menos, trabaja en la televisión, en teatro, enseña actuación, hace locuciones, hace eventos. Hace toda una serie de cosas que te puede ayudar a sobrevivir. No es solamente actuar. Y eso a lo que te enfrentas porque, además, son muchos altibajos, porque encima la actuación siempre te da la necesidad del cambio: puede haber una época de mucho trabajo, y de pronto los productores, los directores y el público se cansan, y te “hacen descansar”. Un año… ¿Y tú de que vives ese año? Debes tener definitivamente una enorme capacidad de ahorro. Y los que no lo han tenido, están en la miseria. Tienes siempre que pensar, planificar.

R: Esta pregunta ya me la habías respondido en otra oportunidad pero vale la pena reiterarlo. ¿Cómo lograste unir tu profesión de psicólogo con la de actor?

J: Los dos tienen en común el ser humano. Para mí se nutren totalmente, todo el tiempo. Siempre estoy rodeado del mismo tema. La única dificultad para combinar las cosas está en función de los tiempos. O sea, es un problema de agenda, no estructural. No es un problema conceptual. A veces, se cruzan los tiempos. Por ejemplo, a mí, por la vida que llevo, me sería muy difícil hacer terapia porque mis horarios son muy cambiantes. Muchos, he conocido, psicólogos que tienen sus horarios establecidos haciendo terapia y en la noche no más ensayan para hacer teatro. Pero sólo hacen teatro, ya no podrían hacer televisión.

R: ¿Crees que en el Perú existen oportunidades para los artistas, tanto económica como profesionalmente?

J: En el Perú, las oportunidades, en general, uno tiene que creárselas. Si uno piensa que va estar sentado y que alguien va a venir a decirte “oye, está es tu oportunidad”, estás… nada que ver. Yo hace muchos años que el 80% o 90% de mi trabajo me lo invento yo, lo genero yo, lo busco yo. Y a veces, me vienen cosas. Y a veces sucede, como ahora que me han llamado después de tiempo para una telenovela durante el verano, que yo no puedo; que podría, pero finalmente no pude porque ya mis horarios se complican porque yo he decidido eso. Y voy a aparecer pero en un personaje chiquitito, pero no podría dedicarme completamente. Hay otras personas que viven esperando que el teléfono suene. Yo no vivo así. Yo me las invento, yo me creo las oportunidades y en el Perú está todo por crearse.

R: ¿Cuál fue el momento más difícil y más estresante de tu carrera? ¿Cuándo estuviste lo más cerca de decir “¡bah, ya no quiero seguir como actor!”?

J: Creo yo que cuando fui protagonista de una novela.

R: ¿En Colombia?

J: Sí. Era increíble porque cuánta gente, pucha, siempre habla pues de que no es un protagonista de una novela internacional de Fox. ¡Una oportunidad tan esperada por tantos! Y yo también siempre decía qué cosa será ser protagonista. Cuando fui, me di cuenta de que era un fastidio, porque eres el primero que llega, el último que se va. Toda tu vida gira alrededor de eso, te explotan de una manera increíble… en todas partes ¿no?, porque sales siempre en todas las escenas. No descansan nunca… Estaba harto. Tanto así que eso lo hice todo el 2007 y en el 2008 ya casi no actué. Hice poquitas cosas (estaba todavía en Colombia), y me la pasé todo el 2008 casi sin actuar. Vine para formar mi empresa. Ya en el 2009 actué en cinco obras de teatro pero fue porque al teatro lo extrañaba.

R: ¿Qué les dirías a los futuros artistas, por ejemplo a actores? ¿Algún consejo, algún tip?

J: El actor tiene… hay un elemento de glamour que es bien peligroso. Hay un elemento superficial que confunde mucho como la televisión, las fotos, las revistas, ‘Oh!’ Eso es un problema, porque el actor verdadero no se define por eso. El actor se define por la capacidad de poder estar en un escenario y comunicarse con el público. Lamentablemente, hay esos elementos; pero hay mucha gente que hace teatro en distintos lugares de Lima y que tiene una actividad constante profesional en Comas, Lima Norte, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, y son actores. Y enseñan y tratan de hacerlo, y ahí le quitas el glamour. Entras a la realidad, a lo que de verdad es. La actuación no tiene que ver con alfombras rojas. La actuación tiene que ver con las ganas y la vocación por querer interpretar personajes y contar historias tomándote tú como pieza. Querer estar, comunicarse con el público, expresarse a través de eso.

R: Junto al auge del Internet como medio de consumo, (por ejemplo, hay gente que a veces se descargan películas enteras, ven YouTube más que ven televisión, leen blogs como periódicos) ¿tú crees que el teatro pierda lugar al igual que, por ejemplo, muchas corrientes de arte a lo largo de la historia han cedido ante tendencias más modernas?

J: Jamás

R: ¿Jamás? ¿Definitivamente?

J: Jamás. Porque la gente puede estar en un blog o el Internet pero no ha descubierto el teatro. O sea, el teatro tiene un poder que no te lo da nada, porque es en vivo. Es más, el teatro es lo que más se ha adelantado a la época en términos de tecnología porque es interactivo de por sí. Que lo que los jóvenes buscan es eso: esa comunicación ‘online’, al mismo tiempo, interactiva. O sea, ¡lo que tú estás viendo, está ocurriendo ahí! Las personas están ahí en vivo; lo que están sintiendo esas personas, lo estás sintiendo tú. Eso es un acto ritual que jamás va a cambiar. Nada lo reemplaza. Porque todas las otras cosas… hasta cuando comenzó el mismo cine y dijeron que iba a acabar con el teatro, no puede ser. El cine es otra cosa, porque el cine tú lo ves después. El público por ejemplo no es conciente de que ellos hacen la obra. Moldean la obra. Cada vez que un sujeto inoportuno no apaga su celular, está arruinando el producto que ha pagado; el ha malogrado lo que ha comprado, el está estropeando el trabajo. Cada vez que alguien habla o come chizitos, malogran lo que tú estás comprando. Pero el público no es conciente porque están tan acostumbrados a la televisión que creen que hagas lo que hagas, hables o algo, lo que está ocurriendo ahí es independiente de ti, ¡y no es así! El actor está completamente sensible a todo lo que ocurre. Un ruidito, una palabra, un celular, c****n todo. Cambia la figura. Pierde la concentración. Se estropea. Y ese poder del público en vivo, no te lo puede reemplazar nada.

R: Guau…

J: Yo estoy convencido. Es como decir que la música… fíjate lo que pasa con la música. ¿Acaso los CDs, los discos, eliminaron los conciertos? Un concierto es un concierto. Es en vivo. Una obra es una obra.

R: Y es al contrario, porque ahora los artistas necesitan más conciertos.

J: Más conciertos. Claro. Esa es la experiencia de verdad.

R: Llegamos al final de esta entrevista de tres… cuatro largas horas…

J: Ja, ja, ja.

R: …que se han pasado volando. ¿Cómo te proyectas de aquí a futuro? Más o menos a mediano y largo plazo.


J:
Me proyecto a que mi empresa siga creciendo. Que la pueda despersonalizar más, porque por ahora me contratan a mí porque la empresa lleva mi nombre. Pero es una cosa que yo sabía que iba a ocurrir en un inicio. Me proyecto teniendo un programa que voy a conducir y… actuar de vez en cuando.

R: ¿Algunas últimas palabras?

J: Bueno, qué les puedo decir… la televisión en general es un encantador de serpientes. Tengan cuidado. La televisión puede ser muy bonita pero también muy engañosa. Las personas que salimos en la televisión no tienen… no tenemos nada especial; lo que pasa es que uno como televidente lo ve como especial. Y que no te veas tentado por eso que uno ve y que cree que es glamoroso y más bien te hagas caso y te veas a ti mismo para encontrar tu vocación. Sé realmente lo que eres.

R: Muchas gracias, Javier.

J: No, gracias a ti, Raúl.

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